Ir al contenido principal

El Perdón nos Libera de Ataduras


El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. No significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Si guardamos odio, rencor, o resentimiento por ofensas que hemos recibido, estamos perpetuando nuestro malestar y consumiéndonos, dejando de disfrutar el momento. Cada vez que recordamos cualquier episodio que nos causa dolor, dejamos de vivir el aquí y el ahora; dejamos de avanzar en nuestro desarrollo personal y peor aún, nos estancamos en nuestro crecimiento espiritual.

La falta de perdón puede disfrazarse con diferentes máscaras. Las personas a veces dicen con un tono de enojo que ya han perdonado ofensas pasadas, pero su amargura evidente las delata. La falta de perdón se puede alojar en tu corazón, y estar allí, escondida. Las siguientes preguntas te ayudarán a examinar tu corazón para ver si necesitas perdonar a alguien:

¿Esperas secretamente que alguien reciba lo que se merece?
¿Todavía sigues hablando negativamente de esa persona a los demás?
¿Te complaces con fantasías de venganza, incluso leves?
¿Gastas tiempo pensando en lo que alguien te hizo?
¿Cómo te sientes cuando le sucede algo bueno a esa persona?
¿Has dejado de culpar a esa persona por la forma como afectó tu vida?
¿Te resulta difícil ser abierto y confiado con las personas?
¿Te enojas, te deprimes o te vuelves hostil con frecuencia?
¿Encuentras difícil o imposible pedir bendición a Dios para quién te ha
ofendido?


Siendo sinceros de corazón, podemos ejercitarnos en algunos pasos para lograr liberarnos de la carga que significa el rencor y liberar a la otra persona también.

Considera las circunstancias que pudo haber vivido la persona que te ofendió, para llegar a ser como es, o qué situación estaría viviendo para haber hecho lo que hizo, aun intencionalmente. Considera qué parte jugaste, o qué pudiste haber hecho para propiciar el incidente.Deja atrás el papel de víctima y continua con tu vida.Recuerda las cosas positivas y buenas que te unieron a esa persona, los ratos buenos y bellos que pasaste con ella, los momentos de amor, apoyo, consejo y comprensión mutuos.Pide al Señor que bendiga a esa persona, y que le muestre lo que hizo mal y se arrepienta.Libera a la persona con tu perdón. Así vas a liberarte a ti mismo por vivir en el presente, en el aquí y el ahora.

“Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado sólo a mí; se la ha causado a todos ustedes. Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. Con este propósito les escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas” 2 Corintios 2: 5-11.
Dios te Bendiga!!

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Mecánico del Alma

Una vez iba un hombre en su auto por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático.  El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía.  Pensaba que pronto podría encontrar el desperfecto que tenía su auto pues hacía muchos años que lo conducía; sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba la falla del motor. En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un señor a ofrecerle ayuda. El dueño del primer auto dijo: - Mira este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tú sin ser el dueño puedas o sepas hacer algo. El otro hombre insistió con una cierta sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo: - Está bien, haz el intento, pero no creo que puedas, pues este es mi auto. El segundo hombre echó manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar. El primer hombr...

Cada quien es Responsable de su Vida

Mi madre tenia muchos problemas, había estado adelgazando peligrosamente y estaba deprimiéndose, e ra irritable, gruñona y amargada, h asta que un día, de pronto, ella cambió.  La situación estaba igual, pero ella era distinta. "Viejita -dijo mi padre- llevo tres meses buscando trabajo y no he encontrado nada, voy a echarme unas cervezas con los amigos." -Ah, okey.-Contestaba mi madre. -Ya encontrarás. "Mamá -dijo mi hermano- reprobé todas las materias en la facultad." -Ah, okey. -Respondió mi madre. -Ya te recuperarás y si no pues repites el semestre. Pero te lo pagas tú. "Mamá- dijo mi hermana- Choqué el carro." -Ah, okey. -Suspiró mi madre. -llévalo al taller, busca como pagar y por lo pronto muévete en bus. "Nuera -llegó diciendo su suegra, que siempre la fustigaba y encaraba-, vengo a pasar unos meses con ustedes." -Ah, okey. -dijo mi madre. -Acomódese en el sillón y agar...

Othniel el primer Juez de Israel, Jueces 3:7-11

Israel juzgado durante 40 años. Primero de dieciocho Jueces. Hijo de Otoniel de Cenaz, hermano más jóven de Caleb. Se casa con la hija de Caleb por ganar una batalla. El nombre de Otoniel significa:  el león de Dios . Lectura de la Biblia: Otoniel 7  Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehovah. Olvidaron a Jehovah su Dios y sirvieron a los Baales y a las Aseras.  8  Así que el furor de Jehovah se Encendió contra Israel, y los Abandonó en manos de Cusán-risataim, rey de Siria Mesopotámica. Los hijos de Israel sirvieron a Cusán-risataim durante ocho años.  9  Pero cuando los hijos de Israel clamaron a Jehovah, Jehovah Levantó un libertador a los hijos de Israel, quien los Libró. Este fue Otoniel hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb.  10  El Espíritu de Jehovah vino sobre él, y Juzgó a Israel. Salió a la guerra, y Jehovah Entregó en su mano a Cusán-risataim, rey de Siria Mesopotámica; y su mano Prevaleció contra Cusán-...