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Mecánico del Alma

Una vez iba un hombre en su auto por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático.  El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía.  Pensaba que pronto podría encontrar el desperfecto que tenía su auto pues hacía muchos años que lo conducía; sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba la falla del motor. En ese momento apareció otro auto, del cual bajó un señor a ofrecerle ayuda. El dueño del primer auto dijo: - Mira este es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tú sin ser el dueño puedas o sepas hacer algo. El otro hombre insistió con una cierta sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo: - Está bien, haz el intento, pero no creo que puedas, pues este es mi auto. El segundo hombre echó manos a la obra y en pocos minutos encontró el daño que tenía el auto y lo pudo arrancar. El primer hombr...

El Círculo del Noventa y Nueve

En un país no muy lejano había un rey muy triste, el cual tenía un sirviente que se mostraba siempre pleno y feliz. Todas las mañanas, cuando le llevaba el desayuno, el sirviente lo despertaba tarareando alegres canciones de juglares. Siempre había una sonrisa en su cara, y su actitud hacia la vida era serena y alegre. Un día el rey lo mandó llamar y le preguntó: -Paje, ¿cuál es el secreto? -¿Qué secreto, Majestad? -¿Cuál es el secreto de tu alegría? -No hay ningún secreto, Alteza. -No me mientas. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira. -Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo a mi esposa y a mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, estamos vestidos y alimentados, y además Su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas que nos permiten darnos pequeños gustos. ¿Cómo no estar feliz? -Sino no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo...

Cuando Dios Cambia Los Pedidos

Cierta vez un hombre le pidió a Dios una flor y una mariposa… pero Dios, en cambio, le dio un cactus y una oruga… El hombre quedo triste, pues no entendía porque su pedido había llegado errado… mas luego pensó que con tanta gente que atender, Dios podía haberse equivocado… así que resolvió no cuestionar su pedido… Pasado algún tiempo, el hombre fue a ver esos “regalos” que Dios le había hecho y que él había dejado olvidados en un rincón… para su sorpresa, del espinoso y feo cactus había brotado la más bella de todas las flores… y la horrible oruga se había trasformado en una hermosa mariposa… Entonces comprendió que Dios siempre hace lo correcto… y el camino que pone delante de nosotros es perfecto… aunque a nuestros ojos parezca que todo está errado… si pediste a Dios una cosa y recibiste otra: ¡confía…!, y ten la seguridad de que Él siempre nos dará lo que más necesitamos en el momento más adecuado… No siempre lo que queremos es lo que nos conviene, pero Dios lo sabe tod...

Tenemos que Hacer algo con El Abuelo

El abuelo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Sus manos temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. El abuelo y su familia se reunían todos los días para comer; pero sus manos temblorosas y la vista enferma le causaban dificultades para alimentarse. La comida caía de su cuchara al suelo y, cuando intentaba tomar el vaso, derramaba el contenido sobre el mantel. El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".  Así que el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba a la hora de comer. Como el abuelo había roto varios platos, su comida se la servían en un tazón de madera. De vez en cuando, miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver algunas lágrimas sobre su rostro triste, mientras i...

¿Como te estas Comunicando?

Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño. “¡Qué desgracia, mi señor!” exclamó el Sabio, “Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad”. “¡Qué insolencia!” gritó el Rey enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!” Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Rey con atención, le dijo: “¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes”. Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latiga...

Cada quien es Responsable de su Vida

Mi madre tenia muchos problemas, había estado adelgazando peligrosamente y estaba deprimiéndose, e ra irritable, gruñona y amargada, h asta que un día, de pronto, ella cambió.  La situación estaba igual, pero ella era distinta. "Viejita -dijo mi padre- llevo tres meses buscando trabajo y no he encontrado nada, voy a echarme unas cervezas con los amigos." -Ah, okey.-Contestaba mi madre. -Ya encontrarás. "Mamá -dijo mi hermano- reprobé todas las materias en la facultad." -Ah, okey. -Respondió mi madre. -Ya te recuperarás y si no pues repites el semestre. Pero te lo pagas tú. "Mamá- dijo mi hermana- Choqué el carro." -Ah, okey. -Suspiró mi madre. -llévalo al taller, busca como pagar y por lo pronto muévete en bus. "Nuera -llegó diciendo su suegra, que siempre la fustigaba y encaraba-, vengo a pasar unos meses con ustedes." -Ah, okey. -dijo mi madre. -Acomódese en el sillón y agar...

Demasiado Tarde para Pensarlo

Hace tiempo ya me encontraba caminando en un parque donde había unos pequeños jardines pero todos tenían unas mayas cubriéndolos para que las personas que pasaban por ahí no pudiesen arrancar las lindas rosas que estos contenían, excepto uno que estaba totalmente destapado y el cual contenía un letrero que decía: “toma lo que debes, y deja que los demás disfruten con lo que tomes”. En algún momento pensé que era solo una broma. No me parecía normal que los cuidadores del jardín permitieran eso. Me quedé un momento pensando en que si debía o no tomar lo que se me ofrecía, decidí irme todavía dudando. En realidad eran unas rosas hermosas y me moría de las ganas de tomar una… pero no quería arriesgarme a que alguien me llamara la atención así que proseguí mi camino. Quince minutos después, reflexione que si alguien había colocado ese letrero ahí era por algo y además de que no a la vista de todos si no hubiese sido así los cuidadores de jardines lo hubieran quitado....